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lunes, 26 de noviembre de 2012

PLANTAS QUE AYUDAN EN LA DIGESTIÓN DE LAS GRASAS

Cuando el hígado funciona mal, repercute en todo el organismo, ya que no se eliminan sustancias extrañas o tóxicas como el alcohol, medicamentos, etc.


EN NAVIDADES CUIDA TU HIGADO

El hígado es el gran laboratorio del cuerpo humano. Millones de reacciones químicas tienen lugar en él cada día. Es la mayor víscera del cuerpo. Su peso, alrededor de 1.5 kgs, habla de su importancia para mantener el metabolismo equilibrado.
 
Se sitúa en la parte superior derecha de la cavidad abdominal. Con forma de cuña, las funciones básicas del hígado son tres: transformación de unos principios nutritivos en otros azúcares, proteínas, grasa, etc., la producción de la bilis, necesaria para la digestión de las grasas, y la desintoxicación de la sangre neutralizando y eliminando las numerosas sustancias extrañas o tóxicas que pueda contener como medicamentos, alcohol, etc. Es por este motivo que su mal funcionamiento repercute en todo el organismo.
 
Cuando eso sucede, como es el caso de los días que vendrán con las fiestas de Navidad, debemos cuidar la dieta, abusando lo menos posible del marisco, alcohol, etc. Podemos ayudarnos en plan preventivo o para solucionar problemas de no mucha envergadura con algunas plantas medicinales.
 
Podemos diferenciar dos tipos de plantas. Por un lado están las coleréticas y colagogas. Las primeras estimulan la formación de bilis en el hígado, lo descongestionan y favorecen la digestión. Las segundas facilitan el vaciado de la bilis desde la vesícula al duodeno, mejorando el correcto funcionamiento del sistema biliar. Se utilizan en caso de disquinesia biliar, vesícula perezosa, dispepsias biliares y colelitiasis ,cálculos o arenillas en la vesícula.
 
Otro grupo de plantas son las protectoras, usadas cuando existe lesión o insuficiencia hepática. Protegen al hígado de la acción destructora de elementos tóxicos. Se suelen utilizar para suprimir la formación y absorción de sustancias tóxicas.
 

 
CARDO MARIANO

 
Popularmente conocido como cardo borriquero. Su principal cualidad es su capacidad para regenerar las células hepáticas. La Silimarina es su principal componente. Los resultados de numerosos estudios indican que esta sustancia, presente en las semillas, actúa como un potente antioxidante en las células hepáticas. Las protege de los daños causados por los radicales libres, y aumenta su capacidad para regenerarse mediante la producción de nuevas células saludables - estimula la síntesis de proteína -. Mejora la capacidad de la glándula para eliminar toxinas.
 
Es de utilidad en la terapia de la cirrosis, hepatitis crónica, o la degeneración grasa del hígado. Su falta de toxicidad hace que se pueda utilizar durante largo tiempo. La mejor forma de utilizarla es tomando cápsulas o comprimidos de extracto seco, junto con la planta micronizada.
 
Varios laboratorios la tienen envasada de esta forma. Además consigue que aumente la síntesis proteica, lo que favorece los procesos de regeneración. Por este motivo se recomienda su uso como coadyuvante en la terapia de inflamaciones hepáticas crónicas y cirrosis, así como en daños hepáticos de origen tóxico.
 

 
 
ALCACHOFA

 
Clásica para la terapia de disfunciones hepatobiliares y digestivas. Sus principios activos, concentrados sobre todo en las hojas, son la cinarina - principio amargo - y unos flavonoides derivados de la luteína.
 
Investigaciones llevadas a cabo en los últimos años han demostrado que en dosis adecuadas la alcachofa es capaz de disminuir los niveles plasmáticos de lípidos y de ejercer un importante efecto hepato-protector, probablemente debido a sus propiedades antioxidantes. Esta acción es debida a la acción captadora de los radicales libres que producen la oxidación celular.
 
Las hojas de Boldo se utilizan en caso de disfunciones hepato-biliares. Cuando existen piedras en la vesícula alivia las molestias digestivas y la sensación de distensión después de las comidas típicas de las navidades. No hay que confundir: el Boldo no es capaz de deshacer los cálculos biliares ni de provocar su expulsión. Si se ha comprobado que produce cambios en la composición química y en las propiedades físicas de la bilis. De este modo la hace más fluida y con menor tendencia a la formación de piedras. Impide que la bilis precipite y se formen nuevos cálculos o aumente el tamaño de los que ya existen. Está contraindicado en caso de obstrucción de las vías biliares.
 
 
 
DIENTE DE LEON

 
Esta planta, tan común en los campos españoles, tiene propiedades muy beneficiosas tanto para el hígado como para la vesícula.
 
Es un excelente depurativo. Drenador hepato-renal. Se utiliza la raíz. Tiene efecto colerético, esta comprobado que demuestran el aumento de la secreción de la bilis hasta llegar a triplicarla. Descongestiona así el hígado y facilita su función de desintoxicación. Funciona muy bien en casos de disquinesia - vesícula perezosa - y otros trastornos de su funcionamiento.
 
Con estas tres plantas tenemos recursos suficientes para proceder a normalizar las funciones hepáticas y de la vesícula alteradas por los posibles abusos de estas fiestas.
 


 
 


 

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